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16 mar. 2017

Blanck Mass: World Eater

Blanck Mass
World Eater
Sacred Bones Records
03/Mar/2017


"Abogando por la espontaneidad e intensidad electrónica"

No hay duda de que el inglés y mitad del dueto Fuck Buttons, Benjamin John Power, es una de las mentes con mayor visión para crear música; poniendo el Post-Rock como una de sus influencias principales para formar las arriesgadas secuencias del grupo que fundó con Andrew Hung, fueron en realidad las ambiciones personales de este hombre y también su necesidad de perfeccionar cada experimento Electrónico que llevaba a cabo, las que lo orillaron a crear su propio proyecto llamado Blanck Mass y lanzar en 2011 un homónimo bastante atrevido en cuanto a sonido se refiere. Fue su experiencia con su disco en forma de Fuck Buttons, Slow Focus, el que le otorgó la inspiración necesaria para crear un segundo trabajo quizás más accesible y hasta bailable, rebosante de crudeza y momentos más estéticos de nombre Dumb Flesh allá por 2015.

World Eater, su regreso "solista", pone las bases de lo que podría ser el capítulo más prolífico en la carrera individual de Ben Power; la diversidad que ofrece en una colección de 7 pistas puede abarcar desde beats pseudo-vaporwave hasta una especie de sample sacado de algún juguete infantil. El artista propone explorar al menos 5 extremos distintos de la electrónica y los lleva a puntos casi inimaginables, haciendo muchas veces que el escucha se cuestione sobre el verdadero alcance de la electrónica. La manera en la que se forma una especie de secuencia entre temas da cierto sentido conceptual al cómo se dan transiciones de estilos, sin embargo, la robustez con la que son impulsados la mayoría de éstos y el lugar al que llegan sin perder sus propiedades dan uno de los encantos principales del álbum.

Escuchar la hipnótica "John Doe's Carnival of Error" y su violento arranque hacía "Rhesus Negative" son quizás el momento más grande que podemos escuchar aquí; pues el vigor y constancia con la que avanza ésta última mientras recopila distintos sonidos hacen que sus 9 minutos de duración sean muy, muy frenéticos y asombrosos. Tan solo mentalizar la cantidad de géneros en la que podríamos catalogar a "Rhesus Negative" pone sobre la mesa la ambición con la que Power ofrece un trabajo que de inmediato sobresale de los demás en los que se ha involucrado. Incluso cuando esta canción frena y se vuelve hacía la tranquilidad de "Please", se oye que el apoyo sobre las repeticiones de beats pueden generar melodías estimulantes y de hecho hasta interesantes si las cargas con los detalles necesarios.

Aquí va otra recomendación sobre World Eater; escucharlo con audífonos buenos, pues las atmósferas semi-drone que genera son patio perfecto para que los samples escondidos y pequeños detalles perdidos a simple vista puedan salir a ser buscados. La sensación de descubrimiento aquí es constante, además que agrega un invaluable valor de replay al compendio.

Otro punto a destacar es que este trabajo de estudio no es amigable; para cuando "The Rat" empiece a sonar, las capas de sonido que la enriquecen podrían ahogar al escucha menos experimentado que haya llevado los casi 20 minutos recorridos sin pausa. Es ésta un arma de doble filo para la producción de Blanck Mass, porque tanto elemento para escuchar dentro de canciones relativamente extensas a una velocidad en promedio muy rápida lo hace tan interesante como agresivo, quizás el sentimiento de no saber qué buscar o con qué te puedes encontrar terminen sobresaliendo y hacer un tanto menos pesado este viaje, de cualquier forma, la advertencia ya está para quién se quiera aventurar. Un factor igual de volátil es precisamente la "sucesión" entre temas; puede que individualmente mantengan características en común como ser distintas una de la otra y que sean arriesgadas pero placenteras suites de música electrónica, pero es inminente que haya fricción entre cortes sin esta "transición" que se da hacia los finales y comienzos repentinos de cada canción.

Siguiendo con el tema de la variedad, "Minnesota / Eas Fors / Naked" dista de sus compañeras por ser un verdadero punto de descanso (por decirlo de alguna forma, porque igual encierra detalles como para quedarse atento) con un letargo Ambient de estilo metálico que no falla en remembrar al glorioso Tarot Sport en su mayor parte. Al final, "Hive Mind" es un último esfuerzo por sorprendernos ofreciendo casi nada nuevo dentro de lo ya escuchado, lo cual funciona porque precisamente sirve como outro sin dejar al disco mermado con su pasaje ambiental.

Benjamin Power comprueba muchísimas cosas durante y después de escuchar World Eater; en primer lugar, que el género electrónico es tan abierto a como el artista quiere que lo sea, que puede ser tan absorbente y consistente como una esponja, que valerse de distintos argumentos o apoyarse sobre muchas influencias en un álbum no se va a escuchar mal si conectamos cada argumento con cuidado. Que los arranques repentinos de ritmo pueden ser más vertiginosos si se mantiene a velocidad alta, que los pequeños detalles pueden convencer a alguien de regresar a un disco en busca de todos, que la saturación puede ser un arma de fiar precisamente con los detalles adecuados, que sí hacemos totalmente inesperado cada momento siguiente se puede lograr mantener atento al espectador incluso en los momentos más tranquilos, que sí no arriesgas no ganas y que, en efecto, World Eater puede comerse al mundo.
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01. John Doe’s Carnival of Error
03. Please
04. The Rat
06. Minnesota/Eas Fors/Naked
07. Hive Mind

Por: Sebastián López

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