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30/6/18

Zeal & Ardor: Stranger Fruit

Zeal & Ardor
Stranger Fruit
MVKA Limited
08/Jun/2018


"Devil wasn't really fine"

Si la memoria no me falla, a finales de 2016 declaré que el debut de Zeal and Ardor era el mejor de ese año, aplaudiendo (bastante por encima) la arriesgada y refrescante mezcla que Manuel Gagneux trae a la mesa que va del Black Metal, Blues y Gospel con un giro "satánico" y enfoque esclavista. El viaje era cortísimo, apenas rebasaba los 20 minutos, pero entre su constante exploración hacia nuevos terrenos, aquellos memorables interludios de plano electrónicos/semi-bailables y la crudeza de su ejecución, cualquiera puede darse por bien servido. En 2017, Gagneux con la compañía MVKA, su proyecto "principal", Birdmask, pasa a segundo plano y dedica todo a Zeal and Ardor, borra la gran cantidad de demos que tenía en la cuenta de SoundCloud del segundo grupo, vuelve a lanzar su debut en forma y, por fin, aquello que comenzó como una broma sugerida por 4chan, este 2018 vuelve con el arsenal completo.

Lo que sucede con Stranger Fruit después de escucharlo repetidamente es inesperado, de buenas a primeras, cada canción está lista para dejar atónito al escucha (incluso el intro), pero una vez que captamos la fórmula parece que el 80% de su personalidad y frescura se pierden en sí mismas. Destacan de inmediato canciones como "You Ain't Coming Back" o "Gravedigger's Chant" por dar un nuevo giro al sonido, "The Hermit" por ser un interludio pacífico puesto en el lugar correcto, mientras que "Coagula", "Solve" y "The Fool" se antojan puestas con calzador para remembrar glorias pasadas.

No hay realmente un punto ecléctico en todo el álbum, hay cierta inteligencia en el acomodo de canciones por momentos muy aislados donde se da protagonismo a instrumentos que se pierden en la producción, como el bajo (en "Fire of Motion"), o se ofrecen aplausos para disfrazar la música como ritual ("Row Row") son los que dan la sensación de que hay movimiento en Stranger Fruit, cuando en realidad sólo sucede en los tracks más abrasivos, ya sea "Waste" para marcar la mitad del álbum o "Built on Ashes" ya para finiquitar.

El gran problema es que de 16 tracks en total, podemos tomar "Don't You Dare" y su postura retadora para ejemplificar más de la mitad del álbum, perdiendo 8 o 9 oportunidades de explotar una fórmula inteligente en lugar de buscar variaciones ligeras. No se siente que haya vida en esta mitad del álbum, sino una necesidad constante de querer imponer riffs, unos de tratamiento más "clásico" que poco aportan para sentir frescura. Y estos movimientos no hablan precisamente de un trabajo enfocado a su lado más pesado y popular, sino un ejercicio de reciclaje poco optimista, con actitud y buenas intenciones, pero poco o nada propositivo. Tampoco podríamos decir que define su "género" porque no explora realmente sus límites, como si ya los hubiera establecido en la placa pasada. La agresividad no tarda en verse gratuita cuando nos acercamos a la recta final y por ello agradezco su ausencia en los últimos cortes.

Por supuesto que la escucha es placentera, la mezcla de géneros vista por encima es bienaventurada, pero es inevitable hacer la observación de que este es el mismo hombre detrás de álbumes tan eclécticos y cambiantes como I'm Fine (And Other Lies) y Claws, así como también es inevitable preguntarse si ya tan rápido se estancó Zeal and Ardor.

57%


01. Intro
03. Servants
05. Fire Of Motion
06. The Hermit
07. Row Row
08. Ship On Fire
09. Waste
10. You Ain’t Coming Back
11. The Fool
12. We Can’t Be Found
13. Stranger Fruit
14. Solve
15. Coagula
16. Built On Ashes

Por: Sebastián López

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