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16/6/19

Cage The Elephant: Social Cues

Cage The Elephant
Social Cues
Columbia Records
19/Abr/2019


"Un poco de mucho no es mucho"

Cage The Elephant se ha caracterizado por ser una banda que siempre se ha movido entre la línea de grupos alternativos relativamente populares, con garra suficiente para afianzar fans leales del mundillo poco más bajo de la música donde están aquellas bandas con suficiente difusión de hits para llenar escenarios completos en grandes festivales; popularidad que vio un status quo irrepetible cuando lanzaron Melophobia en 2013 al mismo tiempo que el sonido Garage del grupo alcanzó su punto máximo de refinación y efectividad, culminando junto a su debut homónimo y Thank You Happy Birthday una trilogía tan sólida como disfrutable. Así que más tarde, con Tell Me I'm Pretty y sin la necesidad de demostrar algo a las masas o crítica, buscaron un nuevo sonido visitando a sus influencias y volviendolo un paso en falso bastante olvidable, pero necesario; así que cuatro largos años después regresan para demostrar cuál será el camino a seguir para una de las bandas con mayor potencial en escena, en grandes ligas, y si quizá pueden doblar la apuesta una vez más. O quizás no.

Social Cues fue anunciado como quinto álbum de Cage The Elephant en compañía de "Ready To Let Go" como sencillo líder augurando más Blues Rock semejante al estilo de The Black Keys. No obstante, cuando revelaron "House of Glass" levantaron la expectativa con un pasaje de Post-Punk lúcido, crudo e incansable, pero también dejando incertidumbre entre sus fanáticos más longevos al no seguir ninguna dirección concreta más que la del ruido porque sí. Y ahora que tenemos el álbum completo podemos decir con toda seguridad que Social Cues trata precisamente de eso: de canciones porque sí.

La banda dio un paso adelante sobre su trabajo en Tell Me I'm Pretty en el sentido más radical posible, puesto que ahora no suenan a sus influencias, no hay algo que referenciar más allá de 10 años a la redonda, sino que ahora suenan a distintas bandas puestas bajo un mismo filtro. Después de haber ganado el Grammy a Mejor Álbum de Rock, hubo una etapa de pérdida y aprendizaje para sus integrantes; estuvo la muerte del suegro de Brad Shultz, después de su primo, muchos divorcios y más pérdidas debido a drogadicción. Ese duelo constante que enfrentó la banda estos últimos años inspiraron la temática y sonido de su nuevo álbum, optando por una idea tan interesante como lo es el encontrar felicidad en la tristeza, el vencer las inseguridades que provoca la sociedad y sus estereotipos, y el querer superarse como persona. Matt Shultz y compañía se propusieron traer algo nuevo sobre la mesa, de modo que cada uno trae interpretaciones sobre cada letra del álbum, jugando con la idea de ser una colección conceptual guiada por uno o varios personajes que se enfrentan a lo que la banda sufrió en distintos escenarios, hay un sentido de triunfalismo trágico que se aprecia en texto, pero puesto en práctica pierde toda efectividad.

Para transmitir la sensación de tragedia y duelo se aplicó un filtro semi-oscuro al disco, se rebajó cada línea de guitarra, percusión airosa e incluso la potencia vocal de Matt Shultz para ofrecer canciones tendidas, de aura gótica, difusa, un tanto saturada y de falso carisma que las guía de principio a fin, todo esto, juega con el concepto de la peor manera posible y se aplica a un compilado de canciones irregular. El secreto detrás de la efectividad de "House of Glass" y "Tokyo Smoke" está en su estilo post-punk que encaja perfectamente con la temática, producción y estética de Social Cues incluso, aquí, en su lado más potente, pero tenemos "Love is the Only Way", donde se cruza la línea de lo cursi en una canción de cuatro minutos casi a capella que puede saltarse sin culpa por ser una balada forzada al sonido del CD y no queda bien colocada al principio del lado B en vinil. De hecho, sólo esta canción y la final "Goodbye" superan los cuatro minutos de reproducción y, al igual que las demás de tres minutos y pico, sigue la convención de verso-coro-verso-coro que les hace predecibles a más no poder, aunado al hecho de que el sonido varía pero no despega, tenemos como resultado otro "álbum playlist", como ya lo hemos dicho en otros (The Voidz o Bring Me The Horizon), donde lo importante es jugar a ser versátiles con una relativa variedad de sonidos "nuevos", unas cuantas características que le funcionaron a otras bandas de por aquí, otras temáticas y versos que funcionan en las radios de acá y listo, un nuevo hit entre la comunidad "indie" millennial. Canciones perfectas para los anuncios de YouTube Music, o las playlist de la página principal de Spotify con la palabra Indie como raíz del nombre la playlist.

Como segundo ejemplo también está "Skin and Bones", la cual se siente más larga de lo necesario porque jamás explota, queda rebajada a balada, echando por la borda los añadidos sutiles de sintetizadores y guitarras, jamás se despega de la línea de bajo, incluso hay reverb en la batería hacía el puente. Tenemos el Blues-Rock en piloto automático de "Dance Dance" que también queda metido con calzador, matando otra buena idea y amoldándola distinto para encajar en la gran nada. Destaca la aparición de Beck en "Night Running" porque su estilo camaleónico y su química con el nuevo sonido del grupo le vuelven un corte entretenido, sin ir más allá.

En lugar de aportar algo a la música de guitarras y al menos optar por ser un distinguido de calidad en el mainstream, Social Cues termina sintiéndose más como un esfuerzo para saturar la escena: es poco satisfactorio, juega a ser conceptual para darnos poco de muchas ideas revueltas en lugar de una sola bien profundizada y llevada a cabo, dejando el atractivo a la producción que al menos, bajo un mismo filtro crea la ilusión de que todo va en la misma línea. El motivo principal por el que Unpeeled fue un gran recopilatorio de éxitos y les dio una de sus giras más ambiciosas y exitosas hace un par de años, fue porque cambiaron la apuesta, reversionaron esos hits reconocidos como "Spiderhead" o "Ain't No Rest for the Wicked" a versiones acústicas sustanciales e imponentes, aquel, un gozo recorrer la hora y veinte de duración porque es totalmente fluida y permanece dentro de sus convenciones. En Social Cues hay una gran mayoría de canciones que pueden ser cortadas o reordenadas para mantener constancia sonora, pero el hecho de ir de arriba a abajo sin despegar realmente hace la escucha aburrida o en el mejor de los casos, apenas entretenida porque hace pensar que de algún modo, puede dar más que el estribillo tarareable de "The War Is Over".

Al final, Cage the Elephant dieron otro tiro a la nada, motivados más por un estado de ánimo y un falso sentido de variedad sonora que por un concepto centrado, único o efectivo, lo cual si no funcionó con Tell Me I'm Pretty, aquí menos. Quizá para quienes estén más familiarizados con la música del lado de los millones de reproducciones, la radio FM, los charts de Billboard, los Grammys, etc, etc, un disco así parecerá único en su especie pero para los que no, esto simplemente es un disco más.

57%


01. Broken Boy
02. Social Cues
03. Black Madonna
05. Skin and Bones
08. Love’s the Only Way
09. The War is Over
10. Dance Dance
11. What I’m Becoming
12. Tokyo Smoke
13. Goodbye

Por: Sebastián López

1 comentario:

  1. Es una pena que Cage The Elephant se estanquen en discos mediocres porque pintaban para mucho en sus primeros discos pero con "Tell Me I'm Pretty" fueron para atra un poco y aqui se ve que no mejoraron mucho

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